Psicología

“Ya no puedo más”: qué hacer si sufres estrés

Todos tenemos momentos en los que nos decimos a nosotros mismos: “Ya no puedo más”. Por lo general, estos son momentos en los que te sientes agotado,  abrumado e incapaz de manejar los factores de estrés de la vida, uno de los mayores el trabajo sin duda. 

Si te dices a ti mismo: “Ya no puedo con esto”, es posible que estés experimentando los síntomas del estrés severo o Burnout (Estar quemado vamos)

Llegar a un punto de saturación como este no es agradable, pero cuando se mira de la manera correcta, puede considerarse como una llamada de atención para hacer algunos cambios en su vida y descubrir nuevas formas de manejar su estrés. En lugar de verlo cómo un problema vamos a verlo como una oportunidad de crear un cambio para nuestra vida.

Echemos un vistazo a cómo puede ser el Burnout, cuáles son las causas, cómo sobrellevarlo y cuándo puede ser necesario buscar apoyo de salud mental.

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estrés

Cómo se experimenta el estrés 

Cuando le vienen a la cabeza las palabras “Ya no puedo más”, generalmente te encuentra en un momento de tu vida en el que te siente emocional, mental y físicamente incapaz de hacer frente a las cosas cotidianas. Incluso el pequeño detalle más insignificante se convierte en una montaña.

Tal vez has estado trabajando en un proyecto muy estresante y estuviste a duras penas exprimiendo tus energías durante un tiempo, pero una vez terminado… tu jefe te lanzó un proyecto nuevo que parecía imposible de gestionar y llegaste a tu punto de máxima saturación.

Quizás eres padre o madre y llevas días cuidando de tus hijos porque están enfermos o están en la “edad del pavo” durante días. O quizás te has ido a hacer la comida y resulta que la vitrocerámica se ha estropeado, y eso ha colmado el vaso del estrés, llegó la explosión.

El Burnout o agotamiento puede ocurrirte a cualquiera hora en cualquier momento, pero lo experimentan más comúnmente las personas que trabajan bajo altos niveles de presión y responsabilidad. 

Burnout no es lo mismo que sentirse generalmente cansado o abrumado. Por lo general, las personas que están experimentando agotamiento han hecho todo lo posible por mantener la compostura, pero luego una cosa tras otra se han ido acumulando y simplemente se te han acabado las fuerzas para continuar y el estrés ha ganado la batalla. 

 

 

Síntomas de estrés a tener en cuenta

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que hay tres características definitorias del agotamiento. La clasificación de agotamiento de la OMS se refiere al agotamiento en el trabajo, pero estas características pueden aplicarse a otras situaciones que pueden hacer que experimentes un intenso agobio, cómo por ejemplo cuidar de un familiar enfermo, algo que se da de forma muy común. 

Signos de Burnout o agotamiento

  1. Te falta la energía y te vas “arrastrando” por la vida
  2. Sentimientos y emociones desagradables, ganas de salir de ese entorno y distanciarse del trabajo
  3. Sentirse incapaz de seguir siendo profesional y eficaz.

Si está experimentando esto que te describo, es posible que hayas llegado al punto en que sientas una falta de empatía, con las consecuencias que conlleva, hacia los demás y una sensación de que “simplemente ya no me importa nada ni nadie”. 

Puedes llegar a sentir que nada de lo que haces realmente importa y que eres incapaz de lograr nada por ti mismo.

El estrés y la sensación de que “no puedes más” también pueden tener manifestaciones físicas. 

  • Dolores de cabeza o migrañas
  • Dolores de estómago
  • Insomnio
  • Exceso o carencia de apetito
  • Dolores musculares y óseos.

Y no solo eso, el burnout aumenta el riesgo en el consumo de sustancias, las personas que experimentan períodos de estrés prolongados pueden acabar recurriendo a las drogas y el alcohol para calmarse.

Identifica las causas del estrés

El Burnout o cómo diríamos coloquialmente “estar quemado”, generalmente está relacionado con el trabajo o los roles de cuidado, pero puede ocurrirle a cualquier persona que experimente una acumulación de estrés o se encuentre en una situación en la que sus recursos se agoten rápidamente, especialmente si no recibe apoyo externo, punto muy relevante, sí, el entorno nos afecta y mucho.

Muchas personas están experimentando agotamiento en este momento, una situación de pandemia no es precisamente el escenario ideal para vivir tranquilo y no sufrir estrés. La buena noticia es que no es algo que solo te esté pasando a ti, le pasa cada día a más personas y empieza a ser un tema demasiado importante cómo para seguir ignorándolo. 

Algunas de las personas más propensas al estrés severo son cualquier persona que tenga un trabajo lleno de responsabilidades y presiones es vulnerable al burnout. 

Las causas más comunes de agotamiento incluyen: 

  • Acumulación de responsabilidades o tareas
  • Falta de apoyo en el trabajo 
  • No sentirse escuchado o escuchada
  • Asumir demasiadas responsabilidades a la vez
  • No practicar el autocuidado o no tener la capacidad de hacerlo
  • Sentir falta de control sobre las decisiones que tomamos en nuestra vida

 

Cómo hacer frente a esta situación

Si te sientes identificado/a con todo lo que hemos estado comentando, lo primero que quiero decirte es que no debes sentirte inferior, culpable o lo típico de “es que no debería sentirme así” debería estar agradecido/a. 

A menudo, cuando alguien ha llegado a este punto, es porque tiene demasiado cargada la mochila y es natural no poder con todo, somos personas, no máquinas. La verdad es que no hay mucho que una sola persona pueda gestionar. 

Entonces, una de las primeras cosas que puedes hacer si has llegado a un punto crítico es evaluar las responsabilidades de tu vida y ver si hay algo que pueda cambiar. 

Cómo he leído en más de una ocasión

  • Aceptar lo que no puedes cambiar
  • Cambiar lo que puedes cambiar
  • Sabiduría para conocer la diferencia

Te puede llegar a ser muy útil hacerte preguntas del tipo:

 

“¿Es este el trabajo adecuado para mí? ¿Podría ser momento de que busque un nuevo trabajo?”

“¿Hay algo que pueda sacar de mi mochila y delegar a otros?”

“¿Hay alguien a quien pueda llamar para que me ayude con mis hijos/padres/personas de las que soy responsable?”

“¿Puedo permitirme contratar a alguien para que me ayude con las tareas de la casa mientras me ocupo de mi trabajo o de mis responsabilidades? ¿Hay personas en mi familia que puedan colaborar más con las tareas del hogar?”

“¿Hay compromisos en mi vida que puedo eliminar o posponer por ahora mientras trato de gestionar mis otras responsabilidades?”

 

 

 

Además de tratar de cambiar las circunstancias de tu vida para que sean más manejables, hay aún más cosas que puedes hacer para no solamente reducir la presión, sino aumentar tu bienestar y “cargar pilas” para poder afrontar mejor la situación en la que te encuentras. Todas son técnicas basadas en el cuidado personal que puedes utilizar de apoyo para controlar tus sentimientos y gestionar mejor el estrés con la inteligencia emocional.

 

La Asociación Americana de Psicología (APA) recomienda estás que te enumero aquí.

 

  • Atención plena y meditación: tomar descansos de atención plena de 5 a 10 minutos durante el día puede marcar una gran diferencia entre el estrés o el bienestar
  • Ejercicio físico: tanto el ejercicio cardiovascular como el entrenamiento de fuerza son perfectas opciones para afrontar está época
  • Mantén unos límites saludables y sólidos: asegúrete de establecer tus innegociables, desconecta del trabajo cuando ya no estés en él y reserva tiempo para ti, tus hobbies y actividades que te hagan entrar en flow
  • Cree un círculo social de apoyo: tener colegas con quienes desahogarte u otras personas en tu círculo que entiendan por lo que estás pasando puede ser y es terapéutico (te lo dice un psicólogo)
  • Considera seriamente la posibilidad de recibir terapia o asesoramiento: pedir ayuda nunca va a ser motivo de vergüenza y no tienes por qué poder con todo tú solo/a, si no eres capaz recurre a un profesional. 

 


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Unas últimas palabras por mi parte

De manera preocupantemente frecuente nos dedicamos a ignorar estás señales de estrés intenso, pensando que deberíamos ser capaces de poder con esto, de ser “fuertes”. Pero no caigas en esa trampa, estar quemado no es algo para tomarse a la ligera, si no se trata a tiempo puede tener consecuencias graves para tu salud física, mental y emocional.

La verdad es que parar e invertir en aprender a gestionar tus sentimientos no es una señal de debilidad, más bien todo lo contrario, es una señal de fortaleza real.

Por encima de todo necesitas sentirte cómodo y seguro contigo mismo, trata de no perder la motivación y el foco. Puedes empezar a tratar el estrés incluso dando el primer pequeño pasito hoy, los pequeños cambios son los que suman y acaban teniendo el impacto más potente en tu vida

Todo gran viaje empieza con un pequeño paso

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Artículo escrito por Marc

Inquieto por naturaleza, apasionado por la mente, las emociones y por el potencial ilimitado del ser humano. Psicólogo experto en Inteligencia Emocional. En crecimiento constante y en una misión por dejar huella

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